Histórico

Patrimonio histórico: El Castillo

Panorama desde castillo

El Castillo de Tornos ofrece una espectacular vista de la laguna. Foto: J. Molina

Aunque se trata de una fortificación medieval, en su parte inferior aparecen restos ibéricos. La fortificación tiene forma rectangular y se conservan tres torreones, así como los muros y cimientos visibles. Los torreones A y B son de similares técnicas constructivas y tienen forma cuadrangular. El torreón C se ubica entre las dos terrazas.

También se conserva un muro anexo al torreón A y otro muro anexo al torreón C, además de pequeñas afloraciones de muretes en el interior del recinto. Las torres se hallan construidas con mampuestos de cuarcitas de pequeñas dimensiones asentados con argamasa. La torre C además presenta un lienzo de tapial, perforado por saeteras.

El castillo de Tornos formaba parte de la línea de fortificaciones mandada construir por Alfonso I «el Batallador» entre 1120 y 1134 desde Monreal del Campo a Monreal de Ariza.  Controlaba uno de los pasos de la cordillera Ibérica desde Castilla al valle del Jiloca y en su emplazamiento existen vestigios de antiguas fortificaciones desde el neolítico.

Foto Javier Molina

Restos de lienzos del Castillo. Foto Javier Molina

Estas líneas de fortificaciones serán custodiadas bajo un nuevo sistema militar-religioso, similar a las órdenes militares en Tierra Santa como el Santo Sepulcro, el Hospital y el Templo.

En Monreal del Campo se establecería la Milita Christi, Militia Caesaraugustana u Orden de Monreal, nombre que significa «mansión del rey celestial«, y cuya zona de influencia sería el área del Jiloca y Teruel hasta Segorbe. Los castillos de Tornos y el de Santed serían las dos fortalezas más inexpugnables de esta Orden.

El castillo fue entregado en el año 1135 al Monasterio de Oña y después al Monasterio de Marimond, hasta que en 1211 pasó a englobar los términos de la Comunidad de Daroca. Jaime II mandó realizar obras en la fortificación en 1300 y 1320. En 1346, Pedro IV continuó las obras de fortificación y construyó un aljibe.

Al ser el castillo de Tornos uno de los tres principales también tuvo gran importancia y reputación ser elegido su alcaide. Se sabe que fueron alcaides del castillo Pedro Ximénez de Iranzo en 1295, Jimeno Sánchez de Alfambra en 1301, García Sánchez de Foces, Gonzalo Rodríguez de Moros, Jaime de Oblitis, Domingo Marcuello en 1347, quien resistió los ataques de los unionistas acuartelados en el castillo de Berrueco, Martín Vicent (1455)  y Juste de Luna (1472) quien fue alcaide y caballero a la vez.

Con el alcaide convivían un número proporcionado de huestes, en función de la importancia y la renta recibida. Tenían que asegurar un número de ballestas, caballerías para desplazar correos al galope en casos de emergencia, depósitos de cereal y agua para los asedios, un cercado grande para acoger campesinos y ganados en caso de asedio y oficiales para reparaciones continuadas.

La toma de castillos era habitual entre los nobles levantiscos con la monarquía aragonesa.

Lienzo del Castillo. Foto Javier Molina.

A partir del siglo XVI el castillo de Tornos, al estar alejado e inaccesible para la población, perdió interés como espacio habitado y se convirtió en un despoblado que fue destruyéndose paulatinamente por la falta del mantenimiento y la falta de una nueva función.

Fuente: Ángel Muñoz, presidente de la Asociación Amigos de la Celiberia y  www.descubrejiloca.es


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